Los radiadores eléctricos son, junto a las estufas, uno de los sistemas de calefacción más extendidos por su bajo coste de compra, pero también uno de los más caros de mantener a largo plazo si se comparan con la aerotermia. En este artículo analizamos por qué.

Cómo funcionan los radiadores eléctricos
Los radiadores eléctricos convencionales transforman la electricidad directamente en calor mediante resistencias, con una relación de conversión de aproximadamente 1 a 1, es decir, por cada kilovatio hora de electricidad consumido, generan aproximadamente un kilovatio hora de calor.
Cómo se compara con el rendimiento de la aerotermia
La aerotermia, en cambio, no genera calor directamente de la electricidad, sino que la utiliza para mover un ciclo termodinámico que extrae calor del aire exterior, lo que le permite generar entre 3 y 5 kilovatios hora de calor por cada kilovatio hora eléctrico consumido. Esta diferencia de rendimiento es la clave de toda la comparativa.
Coste mensual de calefacción con cada sistema
Una vivienda que climatiza sus estancias con radiadores eléctricos puede llegar a gastar entre 150 y 300 euros al mes en los meses de más frío, dependiendo del tamaño de la vivienda y su aislamiento, mientras que con aerotermia ese mismo confort térmico puede lograrse con un gasto eléctrico de entre 50 y 100 euros al mes, gracias a su rendimiento muy superior.
Coste inicial, la única ventaja de los radiadores eléctricos
El único punto donde los radiadores eléctricos ganan claramente es en el desembolso inicial, ya que un radiador eléctrico de gama media puede costar entre 100 y 300 euros por unidad, muy por debajo de los miles de euros que supone una instalación completa de aerotermia. Sin embargo, esta ventaja inicial se diluye rápidamente en pocos meses de uso invernal, debido al elevado consumo eléctrico de los radiadores.
Cuándo pueden seguir teniendo sentido los radiadores eléctricos
Los radiadores eléctricos siguen siendo una opción razonable para climatizar puntualmente una habitación concreta de uso ocasional, o como sistema de apoyo temporal mientras se decide qué instalación definitiva realizar, pero no resultan recomendables como sistema principal de calefacción de toda una vivienda debido a su elevado coste de funcionamiento sostenido en el tiempo.
Conclusión
Aunque los radiadores eléctricos ganan en coste inicial y sencillez de instalación, su consumo eléctrico tan elevado los convierte en una opción cara a medio plazo frente a la aerotermia, que multiplica por 3 o 5 el rendimiento energético de cada kilovatio hora consumido.



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