De todas las comparativas de sistemas de calefacción, la de aerotermia frente a gasoil es probablemente la que arroja el ahorro más contundente a largo plazo, ya que el gasoil de calefacción es, junto al propano, uno de los combustibles más caros por unidad de energía en España.

Precio del gasoil frente al coste eléctrico de la aerotermia

El gasoil de calefacción ha mostrado una volatilidad notable en los últimos años, con picos de precio ligados a la situación geopolítica internacional. Una vivienda media que consume entre 1.500 y 2.500 litros de gasoil al año para calefacción y agua caliente puede estar gastando entre 1.800 y 3.000 euros anuales solo en combustible, sin contar el mantenimiento de la caldera y el depósito.

Con aerotermia, ese mismo consumo energético se traduce en un gasto eléctrico anual que, en la mayoría de los casos, se sitúa entre 700 y 1.300 euros al año, gracias al alto rendimiento de la bomba de calor frente a la combustión directa del gasoil.

Ahorro proyectado a 10 años

Haciendo una proyección conservadora, sustituir una caldera de gasoil por aerotermia puede suponer un ahorro acumulado de entre 8.000 y 15.000 euros a lo largo de 10 años, una vez descontada la inversión inicial de la instalación. Esta cifra puede ser todavía mayor si el precio del gasoil continúa la tendencia alcista de los últimos ejercicios.

Otros costes ocultos del gasoil que desaparecen con aerotermia

Además del propio combustible, una instalación de gasoil implica costes que muchas veces se pasan por alto: el mantenimiento del depósito de almacenamiento, el riesgo de fugas o contaminación de terrenos, la necesidad de espacio físico para el depósito, y la logística de repostaje, que obliga a estar pendiente del nivel de combustible, especialmente en los meses de más consumo. Con aerotermia, todos estos costes y gestiones desaparecen por completo.

Impacto medioambiental

El gasoil de calefacción es uno de los combustibles fósiles con mayor huella de carbono por unidad de energía generada. La aerotermia, al no requerir combustión, reduce drásticamente las emisiones asociadas a la climatización de la vivienda, un factor cada vez más relevante tanto por normativa como por la propia sensibilidad de los propietarios.

Conclusión

La comparativa entre aerotermia y gasoil es, de las analizadas en este blog, la que ofrece un caso más claro a favor de la aerotermia: el ahorro acumulado a 10 años suele superar con holgura la inversión inicial, y a esto se suman la eliminación de la logística del combustible y una reducción significativa del impacto ambiental de la vivienda.

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